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Archivo de expedientes en un procedimiento concursal

Administrador concursal: funciones, nombramiento y qué significa para ti

Si tu empresa entra en concurso, esta es la figura que va a decidir buena parte de lo que pasa a partir de mañana. Conviene saber qué puede y qué no puede hacer.

Guía práctica Lectura 8 min Actualizado en 2026

El administrador concursal es la persona o entidad que el juez nombra en un concurso de acreedores para supervisar o sustituir al deudor en la gestión de su patrimonio, y para ordenar quién cobra, cuánto y en qué orden.

Dicho de otro modo: en el momento en que se declara el concurso, deja de mandar solo el administrador de la sociedad. Entiendas o no la figura, va a condicionar cada decisión relevante que tome la empresa a partir de ese día.

Qué es y a quién representa

No es el abogado del deudor ni el abogado de los acreedores. Es un cargo de designación judicial cuya función es velar por el interés del concurso, que no coincide necesariamente con el de ninguna de las dos partes.

Esta es la confusión que más veces hay que deshacer en el despacho. El deudor que espera que el administrador concursal «le ayude» y el acreedor que espera que «vaya a por la empresa» acaban los dos decepcionados. Por eso el deudor necesita su propio abogado durante todo el procedimiento.

Qué funciones tiene

Las competencias concretas dependen de la fase y de si el juez acuerda intervención o suspensión de las facultades del deudor, pero el núcleo del trabajo es este:

  • Intervenir o sustituir al órgano de administración en la gestión del patrimonio, según lo que haya acordado el juez.
  • Elaborar el inventario de bienes y derechos de la masa activa.
  • Elaborar la lista de acreedores, reconociendo y clasificando cada crédito. Aquí se decide si un acreedor cobra con privilegio, de forma ordinaria o subordinada.
  • Redactar el informe con la situación patrimonial de la empresa y las causas de la insolvencia.
  • Pronunciarse sobre la calificación del concurso como fortuito o culpable, que es lo que puede acabar afectando al patrimonio personal del administrador social.
  • Gestionar la liquidación si no hay convenio ni venta de unidad productiva viable.

De toda esa lista, las dos que más se juegan en la práctica son la clasificación de créditos —para el acreedor— y la calificación del concurso —para el administrador de la sociedad.

Cómo se nombra

El nombramiento lo hace el juez del concurso, y recae en profesionales que cumplen los requisitos legales de titulación y experiencia. La designación se realiza a partir de los listados oficiales, conforme a las reglas previstas en la normativa concursal.

Conviene saber que el régimen de acceso y designación de estos profesionales lleva años pendiente de un desarrollo reglamentario completo, de modo que su aplicación práctica ha ido evolucionando. Si el nombramiento concreto de tu procedimiento te genera dudas, es una cuestión que hay que mirar sobre el expediente, no en un artículo.

Además, la reforma concursal de 2022 introdujo un procedimiento especial para microempresas con una tramitación simplificada y muy digitalizada, en la que el esquema de administración concursal no funciona igual que en el concurso ordinario. Si tu empresa es pequeña, es lo primero que hay que comprobar.

Qué significa para el deudor y para el acreedor

Si eres el deudorSi eres acreedor
Lo primero que cambiaTus facultades de gestión quedan intervenidas o suspendidasTu crédito deja de cobrarse por la vía ordinaria
Lo que tienes que hacer yaOrdenar y entregar toda la documentación contable y societariaComunicar tu crédito en plazo y con la documentación que lo acredite
Dónde te la juegasEn la calificación del concursoEn la clasificación de tu crédito
El error típicoPensar que ya no hay nada que hacerComunicar tarde o sin justificar el crédito

Ese último error del acreedor es más frecuente de lo que parece y tiene consecuencias serias: un crédito comunicado fuera de plazo puede acabar clasificado en una posición mucho peor, con lo que eso significa en las posibilidades reales de cobro.

Tanto si tu empresa va a entrar en concurso como si eres acreedor de una que ya está, los plazos mandan. Llámanos y lo miramos hoy.

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Antes del concurso todavía hay opciones

Esta es la parte que menos se conoce y la que más valor tiene. El concurso no es la primera parada obligatoria: la normativa prevé mecanismos para negociar con los acreedores antes de llegar ahí, con efectos de protección durante la negociación.

En paralelo, existe un deber legal de solicitar el concurso en un plazo tasado desde que el deudor conoce o debería haber conocido su insolvencia. Ignorarlo no hace desaparecer el problema: lo traslada al terreno de la responsabilidad personal del administrador.

La conclusión práctica es incómoda pero clara: el mejor momento para llamar a un abogado es aquel en el que todavía parece que se puede aguantar un par de meses más.

En resumen

El administrador concursal no es un enemigo ni un aliado: es un cargo judicial con funciones tasadas. Lo que sí puede ser determinante es cómo se prepara la documentación que va a valorar y cómo se defiende la posición propia en las dos decisiones que de verdad pesan.

Si estás en esa situación, así trabajamos los asuntos de insolvencia como especialistas en derecho mercantil en Madrid.

Vanesa Gómez Villar, abogada titular de Gómez Villar Abogados
Vanesa Gómez Villar Abogada titular · Gómez Villar Abogados, Madrid

Contenido revisado por el despacho. Es información general: no sustituye al análisis de tu caso concreto.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre el administrador concursal

Su retribución se abona con cargo a la masa del concurso, conforme al arancel y a las reglas previstas en la normativa concursal, y la fija el juez. No es un profesional que contrate el deudor ni los acreedores, y por eso tampoco defiende a ninguno de los dos.

Depende de lo que acuerde el juez. En unos casos las facultades del deudor quedan solo intervenidas, de modo que sigues gestionando pero necesitas autorización o conformidad para determinados actos; en otros quedan suspendidas y pasa a gestionar la administración concursal. Es una de las primeras cosas que hay que mirar en el auto de declaración.

La calificación de culpable puede tener consecuencias personales para quienes hayan sido administradores o apoderados, que van desde la inhabilitación hasta la condena a cubrir total o parcialmente el déficit concursal, según el caso. Es justo el punto del procedimiento en el que más necesario resulta tener defensa propia, y no confiarlo al criterio del administrador concursal.

Comunicar tu crédito dentro del plazo señalado, con la documentación que lo acredite y pidiendo la clasificación que corresponda. Si ya has recibido la lista de acreedores y tu crédito no aparece o aparece mal clasificado, existe un trámite específico para impugnarlo, también con plazo. En los dos casos la respuesta útil depende de la fecha, así que conviene consultarlo en cuanto se recibe la comunicación.

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