Contratos mercantiles
Compraventa, distribución, agencia, suministro, franquicia, confidencialidad y condiciones generales. Redactarlos bien antes de firmar cuesta una fracción de lo que cuesta discutirlos después.
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El mercantilista es el abogado que vive en el día a día de tu empresa: el contrato que firmas, el socio que entra, el cliente que no paga. No el que aparece cuando ya hay juicio.
El abogado mercantilista es el especialista en la rama del derecho que regula la actividad empresarial: la vida de las sociedades, los contratos entre empresas y los conflictos que nacen de ambos. Dicho de otra forma, se ocupa de todo lo jurídico que ocurre porque tu negocio existe y opera.
Es una figura distinta del abogado generalista y también de quien se presenta como abogado de derecho empresarial, término más amplio que incluye laboral y fiscal. Un contrato de distribución mal cerrado, un pacto de socios sin cláusula de salida o una reclamación que prescribe no son errores de documentación: son errores que cuestan dinero años después, cuando ya no tienen arreglo barato.
En Gómez Villar Abogados trabajamos sobre todo con pymes, autónomos y empresas familiares de Madrid. Eso condiciona cómo trabajamos: presupuesto cerrado desde el principio, un interlocutor único y respuestas en lenguaje llano, porque quien decide es el empresario, no su abogado.
Las seis situaciones por las que más nos llaman. Si la tuya no está aquí, llámanos igual: lo primero que hacemos es decirte si es nuestro terreno o no.
Compraventa, distribución, agencia, suministro, franquicia, confidencialidad y condiciones generales. Redactarlos bien antes de firmar cuesta una fracción de lo que cuesta discutirlos después.
Consultar por teléfono →Elección de forma jurídica, estatutos a medida, aportaciones y trámites de notaría y Registro Mercantil. Con el capital mínimo de una SL hoy en 1 euro, la decisión ya no es de coste sino de estructura.
Consultar por teléfono →Pacto de socios, entradas y salidas, bloqueos del órgano de administración, impugnación de acuerdos y derecho de separación. La mayoría de las empresas que se rompen lo hacen por aquí.
Consultar por teléfono →Requerimiento fehaciente, procedimiento monitorio, juicio cambiario y ejecución. Incluidos los intereses de demora que la ley reconoce en operaciones entre empresas y que casi nadie reclama.
Consultar por teléfono →Preconcurso, planes de reestructuración, concurso de acreedores y procedimiento especial de microempresas. Cuanto antes se mira, más opciones quedan sobre la mesa.
Consultar por teléfono →El cargo responde con su patrimonio en más casos de los que se cree: deudas sociales por no disolver a tiempo, deudas tributarias y daños a la sociedad. Prevenirlo es trabajo documental.
Consultar por teléfono →Nos cuentas el caso por teléfono o WhatsApp. Sin compromiso y sin coste.
Te decimos qué opciones tienes, qué riesgo asume cada una y cuánto cuesta.
Firmas una hoja de encargo con el precio pactado. No hay extras.
Trabajamos el asunto y te informamos en cada hito, sin que tengas que perseguirnos.

No necesitas preparar nada ni traer documentación. Con una conversación corta sabemos si tu asunto es mercantil, cuánto corre y qué coste tiene. Si no es nuestro terreno, te lo decimos y te orientamos.
El mercantilista se ocupa de la actividad empresarial: sociedades, contratos entre empresas, competencia, insolvencia. El civilista, de las relaciones entre particulares: herencias, familia, arrendamientos, daños. Hay zonas de contacto —una compraventa puede ser civil o mercantil según quién la firme y para qué— y por eso conviene que lo mire alguien que distinga una de otra antes de elegir procedimiento.
Depende del asunto, pero nosotros trabajamos con presupuesto cerrado siempre que el tipo de encargo lo permite, que es la mayoría de las veces: revisar o redactar un contrato, constituir una sociedad, preparar un pacto de socios. Firmas una hoja de encargo con el importe pactado y ese es el importe. En procedimientos judiciales, que no se sabe cuánto durarán, se pacta por fases. La primera consulta es gratuita.
Sí, y a veces más que una sociedad. El autónomo firma los mismos contratos que una empresa, sufre los mismos impagos y además responde con todo su patrimonio personal, sin la barrera que da una sociedad. La diferencia es que suele hacerlo sin ningún soporte jurídico, con lo que un contrato mal firmado le afecta más, no menos.
No, y es importante. El abogado de la sociedad defiende a la sociedad, no a uno de los socios frente al otro: si asume la defensa de uno, hay conflicto de intereses. En estos casos cada socio necesita su propio letrado, aunque el despacho que lleva la empresa pueda seguir ocupándose de los asuntos ordinarios.
¿Tu duda no está aquí? Llámanos y te la resolvemos en la misma llamada.