Diagnóstico de insolvencia
Determinamos en qué estado de insolvencia está la empresa, qué plazo legal corre y si hay margen para instrumentos preventivos antes del concurso.
Consultar por teléfono →
Si tu empresa no puede con los pagos, hay que ver qué opciones quedan antes de que el plazo legal para pedir el concurso venza. Cuanto antes se mira, más margen hay.
Un abogado concursal interviene cuando una empresa —o una persona física con actividad— no puede atender sus deudas con regularidad. Su trabajo empieza antes del concurso y termina cuando el procedimiento concluye: ese arco incluye el asesoramiento sobre si hay alternativas al concurso, la negociación con los principales acreedores y, si hay que ir al juzgado, la preparación y defensa a lo largo de todas las fases.
En la práctica, la mayoría de los asuntos que nos llegan en situación de insolvencia llegan demasiado tarde: el empresario ha estado aguantando con la esperanza de que algo mejore, ha pagado a unos acreedores antes que a otros y ha dejado pasar el plazo legal de dos meses para solicitar el concurso. Cada una de esas tres cosas complica el escenario.
La primera consulta con nuestros abogados concursales es gratuita y sirve exactamente para esto: saber en qué punto de insolvencia está la empresa, qué plazo corre y qué opciones quedan todavía sobre la mesa.
De la negociación previa al cierre del procedimiento. Si eres acreedor de una empresa en concurso, también te ayudamos.
Determinamos en qué estado de insolvencia está la empresa, qué plazo legal corre y si hay margen para instrumentos preventivos antes del concurso.
Consultar por teléfono →Comunicación del preconcurso, apertura del período de negociación y elaboración del plan de reestructuración para negociar con los acreedores principales.
Consultar por teléfono →Preparación de la solicitud, documentación y representación a lo largo de las fases del concurso: fase común, convenio o liquidación, y calificación.
Consultar por teléfono →Intervención en la sección de calificación para defender que el concurso es fortuito y evitar la condena a responsabilidad personal del administrador.
Consultar por teléfono →Si eres acreedor de una empresa en concurso, te ayudamos a comunicar el crédito en plazo y con la clasificación correcta. Una clasificación errónea puede determinar si cobras o no.
Consultar por teléfono →Para la persona física —incluido el autónomo— que no puede pagar: exoneración del pasivo insatisfecho y plan de pagos, cuando se cumplen los requisitos.
Consultar por teléfono →Nos cuentas el caso por teléfono o WhatsApp. Sin compromiso y sin coste.
Te decimos qué opciones tienes, qué riesgo asume cada una y cuánto cuesta.
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Trabajamos el asunto y te informamos en cada hito, sin que tengas que perseguirnos.

No hace falta que traigas documentación para la primera llamada. Con saber cuánto deben, a qué acreedores y desde cuándo, podemos decirte en qué escenario estás y qué conviene hacer.
Cuando la empresa se encuentra en insolvencia actual —no puede cumplir regularmente sus obligaciones vencidas y exigibles—, el deudor tiene el deber de solicitar el concurso en los dos meses siguientes a la fecha en que conoció o debió conocer esa situación. Incumplir ese plazo es una de las causas más habituales de calificación culpable del concurso, con consecuencias personales para el administrador.
No. El concurso puede terminar en convenio, que permite continuar la actividad con la deuda reestructurada, o en liquidación. Y antes del concurso hay mecanismos preventivos cuyo objetivo es precisamente evitar el cierre de empresas viables que tienen un problema de balance. Lo que sí es cierto es que cuanto más se retrasa la decisión, más probable es que la única salida sea la liquidación.
Comunicar tu crédito a la administración concursal dentro del plazo señalado en el auto de declaración, con la documentación que lo acredite y pidiendo la clasificación que corresponda. Un crédito comunicado fuera de plazo puede quedar subordinado, lo que en la práctica suele significar no cobrar. Si ya tienes la lista de acreedores y tu crédito no aparece o está mal clasificado, existe un trámite específico para impugnarlo.
Es un procedimiento más rápido y con menos coste, creado por la reforma de 2022, para las empresas de menor tamaño definidas por umbrales de plantilla y de volumen de negocio o balance. Está muy digitalizado y no siempre exige administración concursal. Para muchas pymes es la vía realista, porque el concurso ordinario tiene un coste que una empresa pequeña en dificultades no puede asumir. Comprobar si tu empresa encaja en los umbrales es de las primeras cosas que miramos.
¿Tu duda no está aquí? Llámanos y te la resolvemos en la misma llamada.